¿Cómo asumen el amor humano a los Santos padres y los teólogos?

La persona humana es un ser singular. Muchas características lo separan de los animales irracionales: inteligencia, reflexión, espíritu, saber que sabe,… Nosotros los cristianos atribuimos todo esto a que estamos hechos a imagen de Dios. En el AT nos relata muy bien el proyecto de Dios en la creación del hombre en ser imagen y semejanza de Dios diciendo: «Y Dios dijo: "Hagamos al hombre a nuestra imagen, a nuestra semejanza, y domine a los peces del mar y a las aves del cielo, a los animales, a todas las bestias salvajes, y a todos los reptiles que pueblan la tierra". Dios creó al hombre a su imagen; a imagen de Dios lo creó» (Gen., 1, 26-27).



 

La imagen de Dios en el Génesis

Cuando Dios creó todas las cosas, dijo: Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza. Tomó un poco de barro e hizo una hermosa estatua. Entonces el Señor sopló el espíritu de vida en el rostro de esa estatua y se convirtió en un hombre vivo. Es el primer hombre, a quien Dios le puso el nombre de Adán, que significa: "hecho de la tierra". El Señor no quiso que viviera solo; decidió darle una compañera para que lo ayudara, que fuera semejante a él, y entonces le mandó a Adán un profundo sueño y, mientras él dormía, le sacó una costilla, y con ella hizo a la mujer. Adán le dio a la mujer el nombre de Eva que quiere decir "madre de todos los hombres". Pero el hombre pecó, abusó de su libertad y perdió la semejanza con Dios. Hasta la venida de Cristo, esta semejanza perdida no pudo ser recuperada, a través del plan de salvación que en Cristo se cumplía. Pero nunca perdió la imagen. La imagen de Dios que permanece en el hombre es la fuente de su dignidad única en la creación.



San Juan Pablo II (1988)  resalta el amor de Dios en la creación del hombre como imagen y semejanza de Dios en Carta Encíclica Mulieris Dignitatem dice:

Hemos de situarnos en el contexto de aquel «principio» bíblico según el cual la verdad revelada sobre el hombre como «imagen y semejanza de Dios» constituye la base inmutable de toda la antropología cristiana[22]. «Creó pues Dios al ser humano a imagen suya, a imagen de Dios le creó, macho y hembra los creó» (Gén 1, 27 ). Este conciso fragmento contiene las verdades antropológicas fundamentales: el hombre es el ápice de todo lo creado en el mundo visible, y el género humano, que tiene su origen en la llamada a la existencia del hombre y de la mujer, corona todo la obra de la creación; ambos son seres humanos en el mismo grado, tanto el hombre como la mujer; ambos fueron creados a imagen de Dios (No. 6).

El papa enfatiza el verdadero amor de Dios con la humanidad, en crear al hombre como imagen suya las creo; macho y hembra las creo argumentado su reflexión en el libro de génesis visto como el origen de la antropología humana y Dios comparte su amor asignando el privilegio dentro de las demás criaturas imagen y semejanza a él mismo.







Juan Pablo II acentúa que el ser imagen y semejanza de Dios es una muestra perfecta del amor de Dios y el amor humano en amarse mutuamente y crear una relación que necesita del uno y del otro diciendo:

interpretándola a la luz de la verdad sobre la imagen y semejanza de Dios (cf. Gén 1, 26-27), podemos comprender mejor en qué consiste el carácter personal del ser humano, gracias al cual ambos —hombre y mujer— son semejantes a Dios. En efecto, cada hombre es imagen de Dios como criatura racional y libre, capaz de conocerlo y amarlo (No. 7).

El ser humano su invitación es conocerlo y amar a su creador porque su ser es semejante e imagen de Dios mismo. La teóloga Allo (2013) lo define el ser imagen y semejanza de Dios es una relación dialógica y comunial de Dios con el pueblo de la alianza diciendo:

El relato del Génesis 1 utiliza los términos imagen y semejanza para describir al ser humano, creado en la cúspide de la obra creadora, llamado a dominar la tierra y dar culto a Dios. La relación de superioridad con el mundo se expresa en términos de dominar, la relación comunal con el otro se expresa en la maravillosa expresión: “Y Dios creó al hombre a su imagen, lo creó imagen de Dios, lo creó varón y mujer”. Por último la relación dialogal y de dependencia con su Señor se expresa de manera culminante en la santificación (pp. 3-4).

El amor de Dios comparte su creatura es participar con el mismo desde el amor con la búsqueda de una santificación como él porque es imagen y semejanza de Dios los creo a los seres humanos racionales, son capaces de expresar su amor con él y dominar sobre las demás creaciones.



Benedicto XVI (2005) reflexiona muy bien sobre la importación de entender ¿Quién es Dios? ¿Quiénes somos nosotros ante Dios? Descubrir el verdadero amor de Dios por nosotros y para nosotros lo define diciendo: “El amor de Dios por nosotros es una cuestión fundamental para la vida y plantea preguntas decisivas sobre quién es Dios y quiénes somos nosotros” (No. 2).  Cuyo cuestionamiento es una forma de encauzarnos en el descubrir la identidad del ser humano con su esencia divina, que para muchos pensadores se convierte la vida del hombre como un misterio, porque la esencia del amor de Dios es la semejanza del amor divino intrínsecamente en hombre es en ser: “A la imagen del Dios monoteísta corresponde el matrimonio monógamo. El matrimonio basado en un amor exclusivo y definitivo se convierte en el icono de la relación de Dios con su pueblo y, viceversa, el modo de amar de Dios se convierte en la medida del amor humano (Benedicto XVI, 20005, No. 11).

¿Qué significa ser imagen de Dios?

Primero, el hombre es capaz de hablar. Dios creó con su palabra y el hombre fue creado con la habilidad de hablar. Aunque él no podía crear nada por el habla, sí podía usar las palabras creativamente. Él nombró a los animales de la Tierra; habló de la ayuda que Dios creó para él como “varona”; y luego, cuando intentó justificar sus acciones pecaminosas, “creativamente” ofreció excusas y colocó la culpa sobre otros (Génesis 3:9- 13). Ningún animal es capaz de hablar. Segundo, el hombre es creativo. Dios “creó” su obra. Su omnipotencia es vista en Su habilidad para crear algo de la nada por simplemente hablar para que existiera. El diseño sorprendente y complejo de Su creación testifica de Sus poderes creativos. Así como Dios, el hombre también puede creare inventar, aunque lo hace así en un nivel claramente diferente. Tercero, cercanamente relacionado a la habilidad creativa del hombre está su don del razonamiento. Es verdad que los animales poseen una medida de entendimiento. Ellos pueden responder a mandatos y señas, y en algunos casos incluso ser entrenados para usar porciones mínimas del lenguaje por señas. Pero no pueden emplear la razón para comunicar ideas con otros así como para tener comunicación mental verdadera. La inteligencia de los animales es diferente a la de los seres humanos. Una cuarta característica incluida en “la imagen” es la capacidad del hombre para hacer elecciones racionales. Como una criatura con voluntad, el hombre es capaz de escoger su propio destino. Es un hecho innegable que los animales carecen de libre albedrío con el cual el hombre fue dotado “en el principio”. Siempre que los animales reaccionan a su medio ambiente, son guiados por el “instinto”. A diferencia de todas las otras creaciones. San Juan Pablo II en su Carta encíclica Mulieris Dignitatem aclara: “Sobre la imagen y semejanza de Dios, que el género humano lleva consigo desde el «principio», se halla el fundamento de todo el «ethos» humano. El Antiguo y el Nuevo Testamento desarrollarán este «ethos», cuyo vértice es el mandamiento del amor” (No. 7).

Santo Tomas define que el amor se puede realizar deforma natural y deforma sin esperar nada a cambio con la otra persona, así mismo, uno expresa y manifiesta tal como es, Fierro dice:

Santo Tomás concilia dos afirmaciones aparentemente opuestas: 1º, que el amor desinteresado es posible y, además, profundamente natural. - 2º, que el amor puramente extático, el amor de pura dualidad es imposible. Y la razón que une estas dos aserciones consiste en que el hombre no es uno más que como es ser, es decir, sólo en tanto que es una participación deficiente de Dios”10 En el fondo, al amarse a sí mismo, el hombre está amando algo de Dios. Por eso el hombre se encuentra dispuesto, por naturaleza, a sacrificar su propio bien particular en pro del bien del todo (Fiero, 2002, p. 17).

El hombre ama a Dios cuando, ama a si mismo y es capaz de pensar, amar a la otra persona cuando descubre la esencia del ser de Dios en la otra persona. Que el amor verdadero es amor desinteresado y donativo es una verdad que experimentan especialmente los que reciben el amor de otros: el amor de otro se recibe con gusto si la persona amada sabe que el otro le ama por lo que ella misma es; pero si se siente atendida y estimada únicamente por el provecho que se espera de ella, la persona ya no se alegra ni acepta el interés que se le otorga.

San Agustín entiende que el amor es la mas plena desde la experiencia de Dios, y realizar lo que uno quiere hacer y llevarlo mas allá de su entorno físico, Caraguay (2015) recuerda que: “el amor para San Agustín es la búsqueda de lo más alto y ese anhelo más elevado es alcanzar el amor de Dios. Por lo tanto, el amor es cuestión de desapegarse de lo que no es Dios, para acceder a lo más alto que es amar a Dios. Es el amor del que habla San Juan” (p. 34). La búsqueda de los mas alto es la búsqueda del verdadero amor, en otras palabras, es la inquietante de la búsqueda del amor de Dios, el olvidarse de aquello que no es parte de Dios.

El amor para San Agustín es el amor a Dios mismo, esa búsqueda de la identidad con Dios lo único que puede saciarse al ser humano como lo define:

“Él, siendo Dios, se hizo hombre; tú siendo hombre, reconoce que eres hombre; toda tu humildad consiste en conocerte a ti mismo”.31 Decía: «la medida para amar a Dios es amarlo sin medida» Y enseñaba que la caridad por el prójimo, que refleja el amor de Dios, es un valor en sí mismo, el máximo de los valores. Lo que es más precioso es lo más caro. Si es más lo más precioso, ¿que puede haber de más caro que la caridad? Si quieres comprar la caridad, búscate a ti mismo, encuéntrate a ti mismo. El alma está más donde ama, que donde anima. Más que una imposición, para Agustín el amor es una ley del existir32 . Agustín, al fundar la vida monástica, no pretende escribir ninguna regla que organice la convivencia, sino dice: «Ama y haz lo que quieras» (Caraguay, 2015, p. 34).

La existencia del ser humano en la manifestación del amor, ese amor es Dios mismo presente en todo el ser de la persona. El amor se manifiesta en el otro, el pensar y servir al otro es la expresión del amor de Dios, Caraguay (2015) recalca: “el amor humano se convierte en amor divino, pues todo cuanto se hace por el servicio de los hombres, se hace en honor a Cristo. Por eso dijo Cristo: Un nuevo mandamiento les doy, que se amen los uno a los otros como yo los he amado” (p. 35).  

 

Bibliografía

 

Allo, G. (2013). El hombre, Creatura de Dios. Implicancias de la creatureidad. Recuperado de: https://repositorio.uca.edu.ar/bitstream/123456789/2258/1/hombre-creatura-dios-implicancias.pdf

Juan Pablo II (1988). Carta Encíclica Mulieris Dignitatem.  [Archivo PDF] recuperado de: https://w2.vatican.va/content/john-paul-ii/es/apost_letters/1988/documents/hf_jp-ii_apl_19880815_mulieris-dignitatem.pdf

Benedicto  XVI (2005). Carta Encíclica Deus Caritas Est.  [Archivo PDF] recuperado de: http://www.vatican.va/content/benedict-xvi/es/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20051225_deus-caritas-est.pdf

Schökel, L. (2009). La biblia de nuestro pueblo. (XI ed.). China: Mensajeros.

Fierro, A. (2002). Ser y Amor: Fundamentación Metafísica del Amor en Santo Tomás de Aquino. Recueprado de: https://www.tesisenred.net/bitstream/handle/10803/1750/Tol121A.pdf?sequence=1&isAllowed=y

Caraguay, J. (2015). El amor en el comentario de san agustín a la primera carta de san Juan. Recuerado de: https://repository.javeriana.edu.co/bitstream/handle/10554/16997/CaraguayLoarteJaimeMadardo2015.pdf?sequence=1&isAllowed=y


 

 

Comentarios

  1. Saludos Fray Antonio
    "Creados a imagen y semejana de Dios", es algo que hemos escuchado tantas veces y muy pocas por no decir nunca, reflexionadas como merece. Es un gran don que con amor infinito Dios lo ha hecho, y debemos ser verdaderamente y eternamente agradecidos por ello, lamentablemente no vemos el gran valor que tiene. Haciedolo Dios como un acto libre,creados para estar en realción permanente con Él, no nos damos cuenta de esa grandeza que es el hombre y como podemos a la vez ser camino para llegar al Señor.

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  2. Saludos, realmente cabe destacar que todos pensamos desde muy pequeños que somos iguales y semejantes a Dios en características físicas, no sé porqué tenemos esa concepción, pero exacto va muchísimo más allá de lo físico, pienso en lo intelectual, en las capacidades que nos han sido dadas que son interminables de contar. Como bien expuesto está, vemos el reflejo del gran amor al crearnos tales como lo es Él, haciéndonos más que lo demás creado, dándonos un valor incalculable, en lo personal pensar que estoy hecho a imagen y semejanza de Dios me hace sentirme capaz de llegar siempre a más y nunca limitarme como persona, saber que puedo ser mejor siempre porque para muchas cosas me ha creado y me hizo capaz.

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