¿Qué dice del ser humano Dios al respecto del amor humano?


El hombre ha sido creado por Dios, donde Dios mismo se ama porque al crear al hombre es la manifestación del amor Divino como imagen y semejanza de Dios mismo, en el Antiguo Testamento resalta: "Y dijo Dios: «Hagamos al ser humano a nuestra imagen, como semejanza nuestra, y manden en los peces del mar y en las aves de los cielos, y en las bestias y en todas las alimañas terrestres, y en todas las sierpes que serpean por la tierra. 27. Creó, pues, Dios al ser humano a imagen suya, a imagen de Dios le creó, macho y hembra los creó" (Gn 1, 26-27).

El hombre con su existencia es la muestra del amor verdadero de Dios. La Iglesia Católica reconoce y valora en la Constitución Pastoral Gadium Et Spes indica: “única criatura terrestre a la que Dios ha amado por sí mismo” (No. 24).





El hombre es creado para estar en relación con los demás, es decir su destino no es de estar solo, ni mucho menos en la soledad, por lo cual, está invitado y expresar el mismo amor de Dios con otra persona, Pablo VI (1968) como lo define:

La verdadera naturaleza y nobleza del amor conyugal se revelan cuando éste es considerado en su fuente suprema, Dios, que es Amor [6], "el Padre de quien procede toda paternidad en el cielo y en la tierra" [7]. El matrimonio no es, por tanto, efecto de la casualidad o producto de la evolución de fuerzas naturales inconscientes; es una sabia institución del Creador para realizar en la humanidad su designio de amor. Los esposos, mediante su recíproca donación personal, propia y exclusiva de ellos, tienden a la comunión de sus seres en orden a un mutuo perfeccionamiento personal, para colaborar con Dios en la generación (No. 8).

Los hombres su vivencia de amor es la vivencia del amor de Dios. Es así los esposos están para vivir el amor entre sí pero brotado del amor de en supremacía de Dios donde es invitado a la nueva regeneración de la humanidad como fruto del amor humano.

 


La persona humana es creado para amar porque su naturaleza pide la presencia de la otra persona, y solo es posible con el compartir de su experiencia con la otra persona desde el amor de Dios inspirado en él, Juan Pablo II (1980) resalta muy bien que:

 

El cuerpo humano, en su masculinidad / feminidad ha perdido casi la capacidad de expresar tal amor, en que el hombre-persona se hace don, conforme a la más profunda estructura y finalidad de su existencia personal […] es decir, la capacidad de expresar el amor con que el hombre, mediante su feminidad o masculinidad se hace don para el otro (No. 3).

 

La naturaleza humana en su masculinidad/feminidad contiene su esencia del amor, esa misma esencia manifiesta como criatura para amar.


La persona humana su ser de imagen y semejanza de Dios es la misma expresión verdadera del amor de Dios con la humanidad, Juan Pablo II (1981)anima al pueblo de Dios en vivir y expresar el amor de Dios desde su naturaleza y sexo:

Dios es amor[21] y vive en sí mismo un misterio de comunión personal de amor. Creándola a su imagen y conservándola continuamente en el ser, Dios inscribe en la humanidad del hombre y de la mujer la vocación y consiguientemente la capacidad y la responsabilidad del amor y de la comunión[22]. El amor es por tanto la vocación fundamental e innata de todo ser humano (No. 11).

Hombre y mujer son imagen de Dios como expresión de amor, esa es la evidencia que Dios es amor, porque lo ha creado por amor y para amar. Ese amor se alimenta desde la experiencia de la comunión y relación con Dios y con las demás personas.

 


La Iglesia está también invitado en todo su ser de ser fermento y ejemplo de amor como Cristo lo ha hecho con su Iglesia, por esta misma, vivencia de amar sea hoy un verdadero amor de Dios que se conviertan en amor humano, Pablo VI (1968) define:

la plenitud de la vida conyugal, descrita por el Apóstol: "Maridos, amad a vuestras mujeres como Cristo amó a su Iglesia (...). Los maridos deben amar a sus esposas como a su propio cuerpo. Amar a la esposa ¿no es acaso amarse a sí mismo? Nadie ha odiado jamás su propia carne, sino que la nutre y la cuida, como Cristo a su Iglesia (...). Este misterio es grande, pero entendido de Cristo y la Iglesia. Por lo que se refiere a vosotros, cada uno en particular ame a su esposa como a sí mismo y la mujer respete a su propio marido" (No. 11).

Cristo es como punto de referencia del amor humano, con la cual, cada cristiano debe ser protagonista de ella. Por tanto, el amor pleno y verdadero inspirado desde amor de Dios se debe vislumbrar en la vida de la Iglesia y en Cristo.

La Iglesia como madre y maestra enseña a sus hijos a vivir el verdadero amor de Dios, ese amor pleno que viene de lo alto que satisfecha al ser humano conforme la enseñanza del magisterio de la iglesia a los que participan en ella:

la Iglesia afirma que …] Que el hombre es imagen de Dios significa, ante todo, que es capaz de relacionarse con Él, que puede conocerle y amarle, que es amado por Dios como persona. «De todas las criaturas visibles sólo el hombre es "capaz de conocer y amar a su Creador" (Conc. Vaticano II, Const. Gaudium et Spes, 12, 3); es la "única criatura en la tierra a la que Dios ha amado por sí misma" (ibid., 24, 3); sólo él está llamado a participar, por el conocimiento y el amor, en la vida de Dios. Para este fin ha sido creado y ésta es la razón fundamental de su dignidad»” (Artiga, 2005, s.p.).

El ser humano su privilegio dentro de las demás creación de Dios, es la única criatura en ser imagen y semejanza de Dios en compartir su verdadero amor con él, y por lo cual, es capaz de compartir ese mismo amor con otra persona. Por tanto, el hombre recibe esa gran dignidad en ser imagen y semejanza de Dios porque ha sido creado para amar.


La persona humana es única e irrepetible, con esa misma esencia le hace imagen y semejanza de Dios por su naturaleza de crear vínculo de amistad y brindar amor y ser amado por otra persona, su participación con Dios es crear un vínculo con su creador y con las otras personas fue una de la que le hace ser partícipe de la naturaleza de Dios, Artiga (2005) dice:

La persona tiene una dignidad única: nadie puede sustituirla en lo que es capaz de hacer como persona. Y sólo entre personas puede darse la amistad y el amor. «Por haber sido hecho a imagen de Dios, el ser humano tiene la dignidad de persona; no es solamente algo, sino alguien. Es capaz de conocerse, de poseerse y de darse libremente y entrar en comunión con otras personas; y es llamado, por la gracia, a una alianza con su Creador, a ofrecerle una respuesta de fe y de amor que ningún otro ser puede dar en su lugar» (s.p.).

El hombre es la única criatura reconoce a su creador e invitado a amar y entablar una relación con él, el ser alguien es una característica única, dotado de la capacidad de reconocer su creador y auto conocerse consigo mismo. Como respuesta de fe, el cristiano tiene a Cristo la revelación perfecta del Padre manifestado del verdadero amor, Benedicto XVI (2005) recuerda: “Jesús describe su propio itinerario, que a través de la cruz lo lleva a la resurrección […] partiendo de su sacrificio personal y del amor que en éste llega a su plenitud, la esencia del amor y de la existencia humana en general (No. 6).

 


Con esta misma esencia de Dios en el nuevo Testamento nos afirma: "Queridos, amémonos unos a otros, ya que el amor es de Dios, y todo el que ama ha nacido de Dios y conoce a Dios. 8. Quien no ama no ha conocido a Dios, porque Dios es Amor" (cfr. 1 Jn 4, 7-8). El magisterio de la Iglesia Católica su doctrina de fe fundamentada en la sagrada Escritura, es así, esa misma experiencia meditado y reflexionado por los santos padres, el papa Pablo VI (1965) menciona: “La Biblia nos enseña que el hombre ha sido creado "a imagen de Dios", con capacidad para conocer y amar a su Creador, y que por Dios ha sido constituido señor de la entera creación visible para gobernarla y usarla glorificando a Dios” (No. 12). 

Bibliografía

Juan Pablo II (1980). Audiencia General.  [Archivo PDF] recuperado de: http://www.vatican.va/content/john-paul-ii/es/audiences/1980/documents/hf_jp-ii_aud_19800723.pdf

Juan Pablo II (1981). Exhortación Apostólica Familiarias Consortio.  [Archivo PDF] recuperado de: http://www.vatican.va/content/john-paul-ii/es/apost_exhortations/documents/hf_jp-ii_exh_19811122_familiaris-consortio.pdf

Pablo VI. (1968) Carta Encíclica Humanae Vitae. [Archivo PDF] recuperado de: http://www.vatican.va/content/paul-vi/es/encyclicals/documents/hf_p-vi_enc_25071968_humanae-vitae.pdf

Artigas, M. (2005). La espiritualidad del ser humano. Recuperado de: https://www.unav.edu/web/ciencia-razon-y-fe/la-espiritualidad-del-ser-humano

Pablo VI. (1965) Carta Encíclica Gaudium Et Spes. [Archivo PDF] recuperado de: http://www.vatican.va/archive/hist_councils/ii_vatican_council/documents/vat-ii_const_19651207_gaudium-et-spes_sp.html

Comentarios

  1. Antonio me parece muy importante el aspecto que usted, está presentando en cuando a la capacidad que el hombre tiene de amar, considero que el ser humano necesita amor y conexión con otros seres humanos ya que él ha sido creado para amar y ser amado. Es intrínseco a nuestro género, el ser humano si no experimenta lo que es el amor, sin un vínculo afectivo de unión este puede experimentar la muerte debido a la soledad ya que el hombre ha sido creado para comparar la vida, con otros seres de su misma especie, experimentando la verdadera unión con su creador que es la totalidad en la expresión de amor.
    El evangelio de Juan (13,34) nos presenta que el hombre está llamado a amar y nos recalca: Un mandamiento nuevo os doy: que os améis los unos a los otros; que como yo os he amado, así también os améis los unos a los otros.

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    1. Hoy en día mas que nunca la humanidad nos reclama eso amor de Dios. es impresionante pensar y ver la realidad con tanto avanzo científico pero la humanidad se siente vacío, sufrimiento e injusticia, pienso que es una evidencia de que el amor de Dios es el único que puede llenar al ser humano, San Juan Pablo II (1979). Carta encíclica redemptor hominis, resalta: "El mundo de la nueva época, el mundo de los vuelos cósmicos, el mundo de las conquistas científicas y técnicas, jamás logradas anteriormente, ¿no es al mismo tiempo que «gime y sufre»45 y «está esperando la manifestación de los hijos de Dios» (No. 8).

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  2. Entre el amor del género humano y el amor que provienen de Dios, considero que tienen la finalidad de dar a conocer la plenitud del amor y en ambos podemos descubrir, grandes rasgos, podríamos decir que hay una cierta analogía entre el uno y el otro, pero debemos tener claro que las diferencias entre uno y otro son abismales, el amor de Dios es pleno e incondicional y con mucha frecuencia, forjamos en Dios, las limitaciones y las incoherencias del amor humano, el cual se alimenta de la plenitud misma de Dios que es la fuente del amor por excelencia.

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