Resumen del tema: El amor humano como imagen de Dios
1.
1.
Tema:
El amor humano como imagen de Dios.
Siente entradas:
1) El amor humano como imagen de
Dios. ¿Qué se yo del tema?
2) El amor humano en
la sagrada Escritura y en el Magisterio.
3) ¿Cómo
asumen el amor humano a los Santos padres y los teólogos?
4) ¿Cuáles son los aportes de la ciencia auxiliares frente
al amor humano?
5) ¿Qué
dice Dios del amor?
6) ¿Qué
dice del ser humano Dios al respecto del amor humano?
7) El amor de Jesús manifiesta y genera nueva vida de
plenitud.
¿Qué se yo del tema?
El tema sobre el amor humano como imagen de Dios
pretendo hacer una investigación sobre un tema desde la Antropología Cristiana,
“El amor”. Semana a semana se avanzará para desarrollar sobre este tema con el
fin de profundizar y dar respuesta a dos preguntas: ¿Qué me dice Dios al amor humano como imagen suya
como persona, qué le digo a Dios del amor humano como imagen del amor suyo? Me llama mucho la atención este tema
porque quiero partir del supuesto que posiblemente el amor es el principal que
mueve al hombre en todas las direcciones, en busca de algo, incluso en toda
acción del hombre, está dirigida, de una u otra forma, a vivir el amor. Sin
embargo este tema no es basado en la psicología ni en historia, política, ni
desde la ciencias, sino que parte de la Antropología Cristiana, se pretende
que, encontrando las respuestas de las preguntas anteriores, definamos con
ellas, la relación que existe entre Dios y el hombre partiendo del amor de uno
y el otro y como se entrelazan entre sí para que, Dios llegue al hombre y que
hombre llegue a Dios en el amor.
2. El amor humano en
la sagrada Escritura y en el Magisterio.
Dios creo al hombre para mostrar su verdadero amor a la
humanidad
Gadium Et Spes dice: “el hombre ha sido creado
"a imagen de Dios", con capacidad para conocer y amar a su Creador”
(No. 12).
El hombre ha sido creado por Dios, donde Dios mismo se
ama porque al crear al hombre es la manifestación del amor Divino como imagen y
semejanza de Dios.
"Y dijo Dios: «Hagamos al ser humano a nuestra
imagen, como semejanza nuestra, y manden en los peces del mar y en las aves de
los cielos, y en las bestias y en todas las alimañas terrestres, y en todas las
sierpes que serpean por la tierra. 27.Creó, pues, Dios al ser humano a imagen
suya, a imagen de Dios le creó, macho y hembra los creó" (Gn 1,
26-27).
La existencia es la muestra del amor
verdadero de Dios. La Iglesia Católica reconoce y valora en la Constitución
Pastoral Gadium Et Spes indica: “única criatura terrestre a la que Dios ha
amado por sí mismo” (No. 24).
3.
¿Cómo
asumen el amor humano a los Santos padres y los teólogos?
el hombre su responsabilidad domine a los peces del mar y
a las aves (poder y responsabilidad) crear y decidir.
Juan
Pablo II: consiste el
carácter personal del ser humano, gracias al cual ambos —hombre y mujer— son semejantes
a Dios. En efecto, cada hombre es imagen de Dios como criatura racional y
libre, capaz de conocerlo y amarlo (No. 7).
1.
el hombre es capaz de hablar.
Dios creó con su palabra y el hombre fue creado con la habilidad de hablar.
2.
el hombre es creativo. Dios
“creó” su obra.
3.
la habilidad creativa del
hombre está su don del razonamiento.
4. “la imagen” es la capacidad del hombre para hacer elecciones racionales.
San Juan
Pablo II en su Carta encíclica Mulieris Dignitatem aclara: “Sobre la imagen y
semejanza de Dios, que el género humano lleva consigo desde el «principio», se
halla el fundamento de todo el «ethos» humano. El Antiguo y el Nuevo Testamento
desarrollarán este «ethos», cuyo vértice es el mandamiento del amor” (No. 7).
Allo, G. (2013). El hombre, Creatura de Dios.
Implicancias de la creatureidad: La relación
de superioridad con el mundo se expresa en términos de dominar, la relación
comunal con el otro se expresa en la maravillosa expresión: “Y Dios creó al
hombre a su imagen, lo creó imagen de Dios, lo creó varón y mujer”. Por último la
relación dialogal y de dependencia con su Señor se expresa de manera culminante
en la santificación (Allo, 2013, pp. 3-4).
Benedicto XVI (2005). Carta
Encíclica Deus Caritas Est. El amor de Dios por: nosotros:
una cuestión fundamental para la vida y plantea
preguntas decisivas sobre quién es Dios y quiénes somos nosotros” (No. 2).
Imagen y semejanza
del amor divino intrínsecamente está en el hombre es en ser: “A la imagen del
Dios monoteísta corresponde el matrimonio monógamo. El matrimonio basado en un
amor exclusivo y definitivo se convierte en el icono de la relación de Dios con
su pueblo y, viceversa, el modo de amar de Dios se convierte en la medida del
amor humano (Benedicto XVI, 20005, No. 11).
Santo Tomás concilia dos afirmaciones aparentemente opuestas: 1º, que el amor desinteresado es posible y, además, profundamente natural. - 2º, que el amor puramente extático, el amor de pura dualidad es imposible. Y la razón que une estas dos aserciones consiste en que el hombre no es uno más que como es ser, es decir, sólo en tanto que es una participación deficiente de Dios”10 En el fondo, al amarse a sí mismo, el hombre está amando algo de Dios. Por eso el hombre se encuentra dispuesto, por naturaleza, a sacrificar su propio bien particular en pro del bien del todo (Fiero, 2002, p. 17).
El amor verdadero es amor desinteresado y donativo es una verdad que experimentan especialmente los que reciben el amor de otros.
San Agustín entiende que el amor es la mas plena desde la experiencia de Dios, y realizar lo que uno quiere hacer y llevarlo mas allá de su entorno físico, Caraguay (2015) recuerda que: “el amor para San Agustín es la búsqueda de lo más alto y ese anhelo más elevado es alcanzar el amor de Dios. Por lo tanto, el amor es cuestión de desapegarse de lo que no es Dios, para acceder a lo más alto que es amar a Dios. Es el amor del que habla San Juan” (p. 34). La búsqueda de los mas alto es la búsqueda del verdadero amor, en otras palabras, es la inquietante de la búsqueda del amor de Dios, el olvidarse de aquello que no es parte de Dios.
4.
¿Cuáles son los aportes de la ciencia auxiliares frente
al amor humano?
El hombre es colocado en medio de la
creación de Dios y concedido una responsabilidad de tomar el mando sobre el
resto de la creación, Tabet (s.f.) dice: “el alto grado de participación de la
perfección divina que el hombre goza y la especial dignidad que Dios le
confirió al colocarle sobre el resto de los seres creados”.
Todo hombre debe seguir esta ley que
resuena en la conciencia y que se realiza en el amor de Dios y del prójimo. El
ejercicio de la vida moral proclama la dignidad de la persona humana. Pablo VI
(1965) dice:
La Biblia nos enseña que el hombre ha
sido creado "a imagen de Dios", con capacidad para conocer y amar a
su Creador, y que por Dios ha sido constituido señor de la entera creación
visible para gobernarla y usarla glorificando a Dios […] Desde el principio los
hizo hombre y mujer (Gen l,27). Esta sociedad de hombre y mujer es
la expresión primera de la comunión de personas humanas. El hombre es, en
efecto, por su íntima naturaleza, un ser social, y no puede vivir ni desplegar
sus cualidades sin relacionarse con los demás (No. 12).
• El aporte de las ciencias auxiliares
Visión
empirista
El ser humano con su misma
experimentación del hombre colabora y descubre muchas entendimiento en ser
imagen y semejanza de Dios: “En esa visión empirista clásica, el método
científico […] es entendido básicamente, como “un método inductivo para el
descubrimiento de las leyes y los fenómenos de la naturaleza” (Lozano, 2016, p.
5). Es así, los fenómenos naturales es intrínsecamente revelado a
través del ser humano como una evidencia del amor de Dios.
Experimental
El progreso técnico forma parte de la participación
activa de la humanidad con el amor a la creación de las cosas, Lonzano
(2016) menciona:
el avance innegable y
constante del conocimiento científico. Así, “el mismo Bacon adivinó de un modo
notable el progreso técnico que se acercaba, un progreso que él confiaba que
había de servir al hombre y a la cultura humana” […] la ciencia es un conjunto
de enunciados universalmente aceptados, principios, leyes y teorías que se
obtiene de otro conjunto de enunciados observacionales particulares realizados
sobre un mundo realmente existente (pp. 5-6).
La cultura humana es parte de
revelación del amor de Dios donde hace referencia de su ser trascendente
presente y cercano con la humanidad a base de su experimentación y en el desarrollo
de la experiencia
Social
El hombre desde la realidad como fuente
de la sociedad, es la semilla de una sociedad desde la decisión de Dios del Gn
1, “Hagamos al hombre”. Por esta, misma esencia del ser trascendente
reconoce Lonzano (2016) diciendo: “el análisis sociológico de la ciencia
[…] para señalar al respecto que la noción de campo “es un universo
intermediario entre el conjunto de la sociedad y los agentes, y en el que están
insertos los individuos” (p.11).
La persona humana es un ser integral y con sus
características específica, Versaldi (2019) en los escritos sobre el estudio de
« varón y mujer los creó » para una vía de diálogo sobre la cuestión del gender
en la educación expone: “Verdaderamente, en el sexo radican las notas
características que constituyen a las personas como hombres y mujeres en el
plano biológico, psicológico y espiritual, teniendo así mucha parte en su evolución
individual y en su inserción en la sociedad (No. 4).
Psicológico
La persona humana en el
aspecto psicológico la presencia del amor en todo su ser, es una aspecto muy
compleja, emocionales y sentimientos lo manifiestan diversas formas, conforme
el estado de ánimo hace reflejar externamente su mundo interior, Pinto (2012)
recalca en sus escritos en la psicología del amor:
Las personas capaces de asumir un oficio al servicio de los demás poseer
una personalidad altruista . Los rasgos
de estas personas son: empatía, creencia en un mundo justo, responsabilidad
social, generosidad predominante sobre el egoísmo. Quien define el amor más allá del vínculo
conyugal es Erich Fromm cuando explica
What El amor es la preocupación activa por la vida y el crecimiento de
lo que amamos. Cuando falta tal
preocupación activa, no hay amor. La esencia del amor es “Hacer crecer”, El
amor y el ayudar a crecer son inseparables, es posible denominar trabajo a ese afán de desear que el otro sea
lo que puede ser, por lo tanto, se ama
aquello por lo que se trabaja, y se trabaja por lo que se ama (Fromm,
1987) (Pinto, 201p. 23)
Pedagogía
La pedagogía ayuda al ser
humano en expresar su mundo interior en el desarrollo de sus saberes que tiene
como criatura racional, sus reflexiones lo estructura de forma con sus técnicas
y formas en la manifestación de su amor, Pinto (2012) dice: “la tarea específica
de la educación a el amor humano – « teniendo en cuenta el progreso de la
psicología, de la pedagogía y de la didáctica »60 – se requiere a los formadores « una preparación
psico-pedagógica adaptada y seria, que le permita captar situaciones particulares
que requieren una especial solicitud»” (No. 50).
5.
¿Qué
dice Dios del amor?
Benedicto
XVI. (2005). Carta encíclica Deus
Caritas Est
El amor de Dios se hace presente en la creación del hombre, con la medida que cada uno reconozca como un ser trascendente, Benedicto XVI (2005) dice: “«Dios es amor, y quien permanece en el amor permanece en Dios y Dios en él » (1 Jn 4, 16). Estas palabras de la Primera carta de Juan expresan con claridad meridiana el corazón de la fe cristiana: la imagen cristiana de Dios y también la consiguiente imagen del hombre y de su camino” (No. 1). El ser imagen y semejanza de Dios es la muestra del amor de Dios manifestado en la fe cristiana por esa misma del ser imagen de Dios.
En el
Evangelio de san Juan había expresa el sentido
del amor con las siguientes palabras: « Tanto amó Dios al mundo, que entregó a
su Hijo único, para que todos los que creen en él tengan vida eterna » (cf. 3,
16). La fe cristiana, poniendo el amor en el centro, ha asumido lo que era el
núcleo de la fe de Israel, dándole al mismo tiempo una nueva profundidad y
amplitud (Benedicto XVI, 2005, No. 1).
el Antiguo Testamento griego usa sólo dos veces la palabra
eros, mientras que el Nuevo Testamento nunca la emplea: de los tres términos
griegos relativos al amor —eros, philia (amor de amistad) y agapé—, los
escritos neotestamentarios prefieren este último, que en el lenguaje griego
estaba dejado de lado. El amor de amistad (philia), a su vez, es aceptado y
profundizado en el Evangelio de Juan para expresar la relación entre Jesús y
sus discípulos. Este relegar la palabra eros, junto con la nueva concepción del
amor que se expresa con la palabra agapé, denota sin duda algo esencial en la
novedad del cristianismo, precisamente en su modo de entender el amor (No. 3).
La definición de Dios es amor como nos enseña el papa en su
encíclica Deus Caritas Est es el amor de
amistad (philia), que nos enseña en el evangelio de Juan solo es evidente desde
la relación entre Dios y hombre, y vivido en modo de vida en las relaciones
interpersonales.
En la
encíclica Deus Caritas Est
menciona que Jesús como punto de referencia
del sentido que Dios es amor porque se entrega en la cruz para la salvación de
la humanidad y lo hace fecundo el amor de su Padre con el humanidad se sumerge
en el verdadero amor de Yahvé:
En su muerte en la cruz se realiza ese ponerse Dios contra
sí mismo, al entregarse para dar nueva vida al hombre y salvarlo: esto es amor
en su forma más radical. Poner la mirada en el costado traspasado de Cristo,
del que habla Juan (cf. 19, 37), ayuda a comprender lo que ha sido el punto de
partida de esta Carta encíclica: « Dios es amor » (1 Jn 4, 8). Es allí, en la
cruz, donde puede contemplarse esta verdad. Y a partir de allí se debe definir
ahora qué es el amor. Y, desde esa mirada, el cristiano encuentra la
orientación de su vivir y de su amar (Benedicto XVI, 2005, No.
12).
Pablo VI. (1968) Carta
Encíclica Humanae Vitae.
El amor de
Dios es una evidencia lo que se podría vivir y reflejar en la vida de pareja
donde brota el verdadero amor conyugal es donde la naturaleza de Dios vive el
ser humano desde su realidad como: “La verdadera naturaleza y nobleza del amor
conyugal se revelan cuando éste es considerado en su fuente suprema, Dios, que
es Amor [6], "el Padre de quien procede toda paternidad en el cielo y en
la tierra"(Pablo VI, 1968, No. 8).
6.
¿Qué dice del ser humano Dios al respecto del amor
humano?
"Vuestra caridad sea sin fingimiento; detestando el mal,
adhiriéndoos al bien; .amándoos cordialmente los unos a los otros; estimando en
más cada uno a los otros;"
Constitución Pastoral Gadium Et Spes.
El hombre es creado para estar en relación con los demás, es decir su
destino no es de estar solo, ni mucho menos en la soledad, por lo cual, está
invitado y expresar el mismo amor de Dios con otra persona, Pablo VI (1968)
como lo define:
La verdadera naturaleza y nobleza del amor conyugal se revelan cuando
éste es considerado en su fuente suprema, Dios, que es Amor [6], "el Padre
de quien procede toda paternidad en el cielo y en la tierra" [7]. El
matrimonio no es, por tanto, efecto de la casualidad o producto de la evolución
de fuerzas naturales inconscientes; es una sabia institución del Creador para
realizar en la humanidad su designio de amor. Los esposos, mediante su
recíproca donación personal, propia y exclusiva de ellos, tienden a la comunión
de sus seres en orden a un mutuo perfeccionamiento personal, para colaborar con
Dios en la generación (No. 8).
Juan Pablo II (1980) n
su Audiencia General resalta que la persona humana es
creado para amar porque su naturaleza pide la presencia de la otra persona, y
solo es posible con el compartir de su experiencia con la otra persona desde el
amor de Dios inspirado en él, Juan Pablo II (1980) dice:
El cuerpo humano, en su masculinidad / feminidad ha perdido casi la
capacidad de expresar tal amor, en que el hombre-persona se hace don, conforme
a la más profunda estructura y finalidad de su existencia personal […] es
decir, la capacidad de expresar el amor con que el hombre, mediante su
feminidad o masculinidad se hace don para el otro (No. 3).
La naturaleza humana en su
masculinidad/feminidad contiene su esencia del amor, esa misma esencia
manifiesta como criatura para amar. Juan Pablo
II (1981). Exhortación Apostólica Familiarias Consortio. La persona humana su
ser de imagen y semejanza de Dios es la misma expresión verdadera del amor de
Dios con la humanidad, Juan Pablo II (1981)anima al pueblo de Dios en vivir y
expresar el amor de Dios desde su naturaleza y sexo:
Dios es amor[21] y vive en sí mismo un misterio de comunión personal de
amor. Creándola a su imagen y conservándola continuamente en el ser, Dios
inscribe en la humanidad del hombre y de la mujer la vocación y
consiguientemente la capacidad y la responsabilidad del amor y de la
comunión[22]. El amor es por tanto la vocación fundamental e innata de todo ser
humano (No. 11).
El hombre es la única criatura reconoce a su creador e invitado a amar y entablar una relación con él. Como respuesta de fe, el cristiano tiene a Cristo la revelación perfecta del Padre manifestado del verdadero amor, Benedicto XVI (2005) recuerda: “Jesús describe su propio itinerario, que a través de la cruz lo lleva a la resurrección […] partiendo de su sacrificio personal y del amor que en éste llega a su plenitud, la esencia del amor y de la existencia humana en general (No. 6).
"Queridos, amémonos unos a otros, ya que el amor es de Dios, y todo el que ama ha nacido de Dios y conoce a Dios. 8. Quien no ama no ha conocido a Dios, porque Dios es Amor" (cfr. 1 Jn 4, 7-8). El magisterio de la Iglesia Católica su doctrina de fe fundamentada en la sagrada Escritura, es así, esa misma experiencia meditado y reflexionado por los santos padres, el papa Pablo VI (1965) menciona: “La Biblia nos enseña que el hombre ha sido creado "a imagen de Dios", con capacidad para conocer y amar a su Creador, y que por Dios ha sido constituido señor de la entera creación visible para gobernarla y usarla glorificando a Dios” (No. 12).
7.
El amor de Jesús manifiesta y genera nueva vida de
plenitud.
Verdadero amor
de Dios con la humanidad
La encarnación de Jesús es la evidencia
del amor de Dios con la humanidad, ese amor se encarnó en la misma esencia del
ser humano, por lo tanto, Yahvé ama a la humanidad con el envío de su único
hijo: "Dios nos amó y nos envió a su Hijo como propiciación por nuestros
pecados" (1 Jn 4, 10). "El Padre envió a su Hijo para ser
salvador del mundo" (1 Jn 4, 14). "Él se manifestó para
quitar los pecados" (1 Jn 3, 5):
María manifiesta
la presencia el amor del Padre
Juan Pablo II (1987) recuerda a la Iglesia Universal sobre la importancia de la figura de María en ser depósito y medio para la manifestación del amor de Dios con la humanidad diciendo: “María tiene en el misterio de Cristo y sobre su presencia activa y ejemplar en la vida de la Iglesia. Pues, son palabras que celebran conjuntamente el amor del Padre, la misión del Hijo, el don del Espíritu, la mujer de la que nació el Redentor” (No. 1).
Mateo 25, 40
Y amando al prójimo, estamos
amando a Dios, porque Dios se esconde detrás de cada uno de nosotros: “Lo que
hiciste a uno de estos mis hermanos, a Mí me lo hiciste” (Mateo 25, 40).
Cada día este amor a Dios y al prójimo.
Así construiremos la civilización del amor cristiano que transformará nuestra
sociedad llenándola de paz, respeto y justicia. Ratzinger reflexiona sobre el
ser del hombre como imagen de Dios, así mismo, sobre la importancia de
contrarrestar el pecado diciendo:
han sido creados a imagen y semejanza del Dios personal.10 La igual
dignidad de las personas se realiza como complementariedad física, psicológica
y ontológica, dando lugar a una armónica, unidualidad, relacional, que solo el
pecado y las ‘‘estructuras de pecado'' inscritas en la cultura han hecho
potencialmente conflictivas. La antropología bíblica sugiere afrontar desde un
punto de vista relacional (No. 8).
La minimización del pecado solo es
posible de crear unas buenas relación tanto con Dios y con las demás personas.
Él le dijo: «"Amarás al
Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con todo tu ser."
Este mandamiento es el principal y primero. El segundo es semejante a él:
"Amarás a tu prójimo como a ti mismo." Estos dos mandamientos sostienen
la Ley entera y los profetas» (Mt 22,34-40). Por tanto, la invitación es Amar a
Dios, amor de Dios, amar como Dios.
¿Cómo responde el hombre al
amor de Dios?
El hombre participa en la
cooperación del amor de Dios creador es la manifestación del verdadero amor de
Dios con la humanidad. Por esta misma razón, la persona está invitado a amar a
su creador pero también hacer vida de amor al prójimo como enfatiza el
evangelista: «En aquel tiempo, los
fariseos, al oír que Jesús había hecho callar a los saduceos, formaron grupo, y
uno de ellos, que era experto en la Ley, le preguntó para ponerlo a prueba:
«Maestro, ¿cuál es el mandamiento principal de la Ley?» Él le dijo:
«"Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con
todo tu ser." Este mandamiento es el principal y primero. El segundo es
semejante a él: "Amarás a tu prójimo como a ti mismo." Estos dos
mandamientos sostienen la Ley entera y los profetas» (Mt 22,34-40).
Amar a Dios y al prójimo lo tenemos archisabido. Lo sabemos y a
menudo lo procuramos. Pero pocas veces tenemos en cuenta que nuestro corazón,
espontáneamente, no tiende a amar así por las buenas a cualquier
"prójimo", sino que tiende a buscar, amar, seleccionar y corresponder
a aquellos que percibe como amigables y agradables, mientras se encoge o cierra
con los adversarios, con los distintos o, simplemente, ignora a los que no les
interesan especialmente. Y nos parece natural, y no nos causa especial
inquietud. Salvo contadas excepciones.
Ya es un primer paso acoger esa Palabra de Dios que nos advierte
para que no dejemos entrar en nosotros al resentimiento, el odio, la revancha
porque nos daña principalmente a nosotros mismos. Pero saltar a amar a todos es
bastante más complejo, porque el instinto natural sólo entiende de amigos; no
fluye espontáneamente de nosotros la actitud y generosidad de amar a todos. Con
respecto a lo de conformarnos con amar sólo a los nuestros (aunque tampoco
sobran a veces las dificultades), ya lo valoró Jesús en otro momento: si
saludáis a los que os saludan, ¿qué merito tenéis? ¿Si amáis a los que os aman?
¿Qué merito tenéis? También lo hacen así los paganos (Lc 6, 32-33). ¿Qué hacéis
de extraordinario? Y levanta el listón: «Amaos los unos a los otros, amad a los
que os odian, rezad por los que os persiguen, si te piden medio, da entero»...
Es decir: que como discípulos de Jesús tenemos que llegar más allá de ese
espontáneo amar a los nuestros, a los que nos corresponden.
Considerando que Dios es la FUENTE PLENA DEL AMOR, el ser humano solo puede gestionar y/o administrar el amor que ha recibido de Dios, ya que ninguno somos la fuente del amor, el amor que compartimos no nace de nosotros, sino de Dios.
ResponderEliminarEl ser humano, no puede amar de manera incondicional porque él también necesita ser amado, el único que puede amar de manera incondicional es Dios, porque EL no necesita ser amado, porque es la fuente del amor.
Así, que cada vez que el ser humano expresa su amor, está proyectando a Dios.
Saludos Tono, Oswaldo.